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24 Ago

Tratar las pataletas

lorenzo con gafas

TRATAR UNA PATALETA

Hoy les quiero hablar un poquito sobre las pataletas y cómo manejarlas.

Entre más días pasan de cuarentana, más difícil se vuelve controlar el temperamento de toda la familia, en especial de los niños, que con este encierro están teniendo más expresiones de rebeldía y comportamientos explosivos.

Las pataletas son más comunes en niños de 1 a 3 años, pues no tienen las palabras para expresar sus emociones, desconocen qué es lo que sienten y están tratando de descubrir cómo su comportamiento influye en el otro.

Entonces, cuando nuestros chiquitos están experimentando sentimientos nuevos o incómodos aparecen los berrinches. A veces puede ser un llanto incontrolable, otras veces pueden ser gritos y agresividad, y otras comportamientos o expresiones que nunca habían tenido; como lanzar la comida, tirarse al piso, pegarse con diferentes objetos, entre otras.

El tipo de pataleta de nuestros hijos va a depender de varias cosas:

A. Su temperamento.

Cada chiquito tiene una personalidad y un temperamento particular. Hay niños tranquilos, hay otros reactivos y expresivos, hay otros poco accesibles y hay unos que no podemos descifrar con facilidad. Entonces antes de juzgarlos por la pataleta entendamos su temperamento para poder manejarlo.

B. Condiciones internas

Aunque muchas veces leemos la mente, no siempre podemos definir qué sienten los chiquitos. Hay varias cosas que los pueden poner más sensibles como: el hambre, el cansancio, la sobreestimulación, las emociones fuertes que no saben manejar (como miedo, rabia, etc) y la energía reprimida.

Evaluemos si hay algo de esto presente cuando nuestro hijo empieza a tener comportamientos reactivos.

C. Condiciones externas

Es claro que el ambiente circundante afecta a los niños, y todo lo que se vive en casa o en el espacio que los rodea puede influir en la forma en que se comportan. El estrés en la familia, las peleas, el temperamento de los papás o de las personas que los cuidan, el cambio de rutinas, etc., pueden generar incomodidad en nuestros hijos.

Así que no se alarmen por esto, como lo explican los psicólogos infantiles, el 85% de los niños hacen pataletas y más en las condiciones actuales. En vez de buscar controlar estos ataques de manera desesperada o de sentirse malos padres por no poder cambiarlos, traten de darle el espacio para expresarse teniendo en cuenta las siguientes recomendaciones:

1.  Cuiden su seguridad

Si es necesario llévenlo a un lugar donde no pueda hacerse daño o retiren objetos que son peligrosos.

2. Reaccionen de forma calmada y sean consistentes

Si ustedes no estás calmados, su hijo continuará la pataleta. Por eso, no es recomendable responder ni darle gusto inmediato, sino ayudarlo a volver a un estado de calma. Recuerden que los berrinches no son contra ustedes, son solo una forma de expresión y la idea es que el niño pueda exteriorizarlo y volver a su estado normal.

Cuando respondemos a sus gritos dándoles gusto, los niños pueden experimentar una recompensa por su actuar, y eso NO es lo que queremos.

3. Identifiquen por qué está haciendo pataleta

Yo sé que esto no es fácil, pero a veces podemos reconocer lo que le causó el berrinche y entender de dónde viene la reacción. Su hijo no lo va a comprender, pero ustedes sí y pueden ayudar a modificar situaciones que le generan esos comportamientos.

Sé que en estos momentos el motivo de las pataletas de muchos chiquitos es la falta de actividad, el encierro en espacios muy pequeños o las rutinas repetitivas. Para esto no hay mayor solución que crear espacios para que liberen energía, se diviertan y mejoren su estado de ánimo.

4. No traten de callarlos

Cuando la pataleta ya inició es muy poco probable bloquearla. Entonces es mejor estar cerca de su hijo y acompañarlo durante la expresión de su sentimiento. Al tratar de parar un berrinche, usualmente prohibimos, gritamos o reaccionamos de forma fuerte, haciendo que el niño no logre expresarse y creando otras sensaciones problemáticas.

Es mejor hablarle suave y en un tono bajo.

5. Hablen de los sentimientos

Aunque los niños entre 1 y 3 años no tienen la capacidad de entender el tema de los sentimientos con claridad, es muy importante que ustedes como padres los reconozcan y traten de explicarle lo que está sintiendo durante la pataleta. A veces la identificación de las emociones y la comprensión por parte de otro es todo lo que el niño necesita.

Entonces, si identifican el motivo pueden decirle cosas como:

Estás comportándote así porque sientes rabia de no poder hacer________, verdad?

Lo que sientes es tristeza porque________

Yo sé que quieres _________, y que puedes sentir ________ te entiendo. Vamos a ver qué podemos hacer.

6. Eviten las recriminaciones

Después de que termine el berrinche, olvídenlo. Resistan el impulso de regañar a su hijo o de recriminarle por lo que hizo. Lo último que queremos es que nuestro hijo se sienta avergonzado por expresarse o que sienta culpabilidad y empiece otra pataleta. Si creen que es necesario hablar con sus chiquitos háganlo después de que se hayan calmado y hayan vuelto a un estado de tranquilidad.

Por último, recuerden que en estas edades nuestros hijos todavía no tienen la habilidad para usar la lógica ni las palabras adecuadas que le permitan expresar lo que siente. Además de esto, viven únicamente en el momento sin pensar en las consecuencias. Entonces, no están en la capacidad de reflexionar, ni entender muchas de las cosas que los padres esperamos de ellos.

Si las pataletas se han vuelto incontrolables y están impidiendo que su hijo haga sus actividades, les recomiendo hablar directamente con un psicólogo para que los asesore. Pues, puede ser algo más que un simple berrinche.

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