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2 Nov

Balancear el tiempo

balancear el tiempo

C ómo balancear mi trabajo, con mi familia y con mi vida social

Esta es una pregunta que nos solemos hacer todas las personas y en especial las madres, pues asumimos una cantidad de roles que no sabemos organizar o priorizar. Sinceramente es una pregunta difícil de responder porque cada persona tiene diferentes responsabilidades y compromisos en juego. Yo, personalmente, me he cuestionado esto en varios momentos de mi vida, y he respondido de maneras diferentes. Ninguna ha sido perfecta, pero eran lo que necesitaba en el momento. Por lo que quiero decirles que no hay una única solución ni una respuesta correcta, el “balance” se va encontrando paso a paso, no ocurre de un minuto para otro.


Tips para aprovechar el tiempo


Empecemos por lo primero, tenemos que trabajar en liberarnos de la culpa. Sentirnos mal constantemente por no cumplir, ni ser los mejores, no nos permite actuar y nos bloquea en cualquier actividad. Por eso, hay que aceptar que en determinado momento dedicaremos más tiempo a unas cosas que a otras y eso hace parte de buscar el equilibrio.

Al aprender a dejar ir la culpa, aunque todavía me cuesta, entendí que no debemos balancear a diario, sino a largo a plazo.  Es mejor dedicar tiempo de calidad a cada actividad, que estar en todo sin estar presentes. En un día no podemos lograrlo todo, pero en unas semanas o un mes seguro que sí. Parte de dejar ir la culpa es aceptar nuestra situación y explicar a los demás que tenemos bastante trabajo y que estamos tratando de organizarnos. Cuando reconocemos frente a otros que estamos en un proceso, se nos facilita aceptar la situación, y evitamos llevar cargas adicionales.

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Segundo, es útil analizar cómo están divididas las actividades en la casa y en el trabajo ¿hay alguna tarea que ustedes estén haciendo y que alguien más puede hacer o ayudar? Por ejemplo, qué hace su pareja en casa y cómo ayuda, cuánto tiempo dedican ustedes a la casa y a los niños y cuánto dedica él.  Es muy posible que, como mujeres, nos encarguemos de más cosas por seguir las normas sociales que dicen que la mujer debe ocuparse del hogar. Pero es importante recordar que en una familia todos deben colaborar.

En la mía, mi esposo participa en todo y tratamos de tomar turnos en las mañanas y en las noches. El prepara el desayuno mientras yo alisto a Matilde, mi hija mayor, para el colegio. Yo preparo la cena mientras él lleva a los niños a dormir. Además, y gracias a Dios, tengo la ayuda de una persona que limpia a la casa y cuida a los niños durante la semana. Lo cual no significa que yo me desentienda totalmente de las necesidades de la casa, pues cuidar de dos adultos, tres niños y dos perros no es tarea de una sola persona. Con ella también llego a acuerdos para aprovechar el tiempo, por ejemplo, yo trato de dejar la ropa lavada para que ella me ayude a planchar y organizar.

Algo que me recomendaron y que voy a empezar a hacer es un calendario familiar. Ustedes ya saben que soy la fan número uno de los calendarios y las listas de tareas, pues me gusta tener todo en la cabeza. El calendario familiar no significa que haya que hacer un paso a paso de la agenda de nuestra familia, sino de apuntar las cosas relevantes para que todos sepan cuáles son las tareas pendientes y las fechas que no se pueden olvidar. Me parece una idea muy linda para involucrar a toda la familia y para hacer proyectos en los que todos participan. Puede hacerlo ustedes mismas o comprar un calendario y decorarlo. Si son más digitales, puedes descargar varias aplicaciones para organizar la agenda de la familia.

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En el caso de la oficina ¿qué trabajo pueden simplificar, agilizar o ceder? El hecho de pensarlo así, sin querer abarcar todo a la perfección les permitirá encontrar aquellas actividades que deben anteponer y aquellas que pueden esperar o requieren menos dedicación. En mi experiencia, esto ha sido algo complejo pues al ser emprendedora soy yo quien está cargo de la mayoría de cosas. Pero lo he logrado identificando mis horarios más productivos para agilizar las tareas.

Tercero, traten de evitar el multitasking cuando compartan en familia. Es decir, no hagan varias cosas al mismo tiempo si todas ellas requieren atención, como trabajar en el computador y cuidar al bebé o hacer una llamada mientras hacen tareas con sus hijos. Necesariamente tendrán que poner más atención a una que a otra y esto puede ser contraproducente en la relación con los niños. Es mejor pedirles un espacio para terminar temas laborales y luego dedicarles el tiempo que requieren.

Tip: Los momentos de calidad con los niños son los que más impactan su infancia

Cuarto, ¿hay alguien de su familia o un amigo que los pueda ayudar? Estoy segura que con una hora de ayuda ustedes pueden adelantar tareas de la casa, del trabajo, o tomarse un café.  Mi mamá me ayuda mucho, mi suegra también y a veces, mis amigos quieren venir a casa y pasar tiempo con los niños. Esto es un salvavidas maravilloso porque todos disfrutan jugar y hacer algo diferente por un rato, todo mientras ustedes adelantan sus pendientes.

A medida que los niños van creciendo pueden aprovechar las salidas con los amigos del colegio, las invitaciones a fiestas de cumpleaños o invitaciones de otros papás, para dejarlos a cargo de otra persona y dedicarse tiempo a ustedes o a otras tareas. En este punto es importante recordar que las mamás somos un grupo de apoyo gigante y que entre todas nos ayudamos, pero tenemos que aprender a pedir ayuda. Recuerda, no eres una mala madre por pedir apoyo. Para que estos momentos sean exitosos, debemos aprender a confiar en nuestros hijos y en otros para su cuidado, para nuestros niños es clave aprender a comportarse cuando están con otros adultos y bajo otras reglas, así que lo puedes ver como un espacio de aprendizaje.


No solo importa el tiempo, importa la calidad


Un estudio de la Universidad de Harvard encontró que los niños de madres trabajadoras pueden ser igual de felices que los niños con madres dedicadas al hogar. La cuestión no está en el tiempo que se pasa con los niños sino en el ánimo, las actividades y la actitud que los padres tenemos con nuestros hijos después de largas jornadas de trabajo. De hecho, en otros estudios también encontraron que los niños prefieren padres menos estresados y preocupados por el trabajo, que padres siempre disponibles.

Esto se los cuento porque a mi me ayudó a sentirme mejor y a quitarme esa culpa por querer mejorar mi vida profesional. También se los digo para que vean que balancear no significa dedicar igual cantidad de tiempo a todo, sino distribuir correctamente nuestra atención y dedicación. 

Creo que algo muy importante con lo que quiero cerrar, es que balancear el tiempo también implica dejar ir la necesidad de control y seguridad. La gran mayoría de las veces, nos desesperamos con nuestras tareas como madres, trabajadoras y esposas por la idea de ser perfectas y tener todo bajo control, aunque sepamos que se nos sale de las manos. 

Así que mamás, no se agobien con todo lo que hay pendiente, concéntrense en lo que deben hacer para que su familia esté bien y para que su trabajo funcione, y prioricen.

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