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22 Jul

Relaciones sanas adulto-niño

Maria Clara Rodriguez y matilde
Siempre estamos muy concentrados en las cargas que tenemos los adultos, pero en realidad no paramos a pensar en las que están llevando nuestros hijos. Especialmente en esta situación de encierro y “crisis”. Por eso me parece importante recordarles que, como padres o cuidadores, nosotros somos los responsables de su seguridad, tranquilidad y bienestar. A veces nos olvidamos de poner límites sanos para que ellos entiendan quién es el adulto.

Leyendo algunas recomendaciones de Nedra Glover Tawwab, terapeuta especialista en relaciones y niñez, encontré unas ideas muy útiles y necesarias sobre límites emocionales. Y es que aunque nuestros hijos parezcan fuertes y responsables, ellos no tienen por qué actuar ni comportarse como un adulto. Entonces pongámonos las pilas y no les otorguemos cargas o tareas emocionales que no les corresponden.


Nuestros hijos no son responsables de:

MATILDE CON CARA TRAVIESA 1
  • Cuidar a sus hermanos
  • Ser un soporte emocional para los adultos
  • Crear reglas, estructura y orden cuando los adultos no lo hacen
  • Cuidar la relación entre los padres o intervenir en peleas
  • Protegerse de los adultos
  • Manejar situaciones complejas por sí mismos

Además de esto, debemos aprender a disculparnos cuando les demos responsabilidades que no son de ellos. Disculparse y reconocer los errores es de valientes a cualquier edad. En ese sentido, los niños necesitan escuchar una disculpa cuando:

  • Se les grita o regaña por frustración de los padres
  • Cuando se ignoran sus emociones y pensamientos
  • Cuando los adultos se equivocan
  • Cuando se les pone en situaciones complejas (físicas o emocionales) sin el cuidado o la atención de un adulto
  • Cuando les cuesta manejar situaciones que se salen de su control
  • Cuando piden una disculpa porque les causaste daño

Al negarnos o ignorar una disculpa necesaria, podemos causar y fomentar resentimiento, irrespeto, rabia, tristeza y decepción en nuestros hijos.

Así que los invito a que reflexionen sobre esas tareas emocionales que les damos a los chiquitos sin darnos cuenta. Las cuales, además, van creando vacíos en nuestras relaciones y afectan sus comportamientos a medida que crecen.

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