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27 Sep

Descubriendo a Papá

descubriendo a papá

La conexión entre madre e hijo es algo que viene dado por naturaleza. Pero te has detenido a pensar qué ocurre con la conexión entre padre e hijo.

La verdad es que antes del parto todo gira entorno a nosotras y después, toda la atención va hacia nuestros bebés. Y entonces ¿dónde queda el padre o pareja? Normalmente están apoyándonos en todo ese proceso, son nuestro bastón, y los dejamos a un lado. Por eso, entender cómo se sienten los padres es algo muy valioso y necesario para favorecer la construcción de una familia.

Yo, en particular, aprendí a propiciar situaciones para que padre e hijo se conecten, utilizando las necesidades del bebé. Yo sé, Yo sé que durante los primeros días queremos hacernos cargo de todo, sentimos que nadie lo hará tan bien, y nos da algo de angustia “soltar” el bebé a alguien más, incluso a su padre. Pero debemos intentarlo.

La clave es sacudirnos y convencernos de que así como nosotras, ellos también están aprendiendo y que seguramente, lo harán muy bien. Soltando a nuestros bebés y dándole responsabilidades reales al padre propiciaremos ese espacio de unión.

Por ejemplo, yo le pedí a Santiago, mi esposo, que fuera él quien se encargara de bañar a los niños en las noches y que fuera él, quien les diera tetero. Esos momentos, poco a poco, fueron convirtiéndose en la rutina y así lograron identificar sus espacios rápidamente. Depende de nosotras soltar un poco para que ellos participen, y depende también de nuestra sabiduría involucrarlos . Créanme, ellos se van entusiasmando poco a poco y cuando menos lo piensen, se habrán organizado.

Les comparto el siguiente texto, que escribió mi esposo , en el que describe sus entimientos. Espero les sirva para ver otra perpectiva.

Las palabras de Santiago

molestias

El día que me enteré que María Clara estaba embarazada lo puedo definir como un día “raro”:  en un segundo se me vinieron muchísimas cosas a la cabeza y lo que más me costó asimilar es que me debía preparar para algo que nunca había hecho en mi vida.

Durante el embarazo muchas veces me preocupé porque mis reacciones ante algunos eventos importantes (ecografías,  cuando nos dijeron que íbamos a tener una niña, etc.) no eran las “adecuadas” para lo que estábamos viviendo. En todo momento sentí alegría pero nunca tuve manifestaciones de euforia.

Siempre creí que mi momento de euforia iba a ser cuando los viera por primera vez y aunque ha sido el instante más feliz de mi vida, eso tampoco ocurrió . Especialmente, por las complicaciones que tuvo María Clara en el parto.

Hoy en día puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que mis reacciones o comportamientos fueron normales porque el vínculo con el bebé es completamente diferente.  El vínculo con la madre es natural, y el vínculo con el padre se crea poco a poco.  Para esto, fue fundamental entender que María Clara me llevaba 9 meses de ventaja en su relación con los bebés y que yo debía buscar mis propios espacios. Eso sí, el miedo y la incertidumbre  estuvieron presentes en las primeras semanas, pero luego se disolvieron.

Mis hijos son lo mejor que me ha pasado en la vida y me han enseñado que ser papá exige estar en constante aprendizaje y adaptación. Todo cambia a cada instante y hay que estar abierto a entenderlo.

Quiero decirles a todas las mamás o futuras mamás que son muy fuertes. Toda mi admiración y mi respeto para ustedes. Hoy en día valoro muchísimo más a una madre porque puedo dimensionar todos los sacrificios que hace. Y también, decirles a todos los papás, que no se rindan. Al principio puede parecer trabajo extra al trabajo diario, pero después se convierte en un momento especial con sus hijos. Ánimo

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