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30 Sep

Desarrollo

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Como habrás escuchado en todas partes, el mayor desarrollo del cerebro ocurre durante los primeros tres años de vida del niño. Este depende de un conjunto de factores como el entorno familiar, su nutrición, su salud, el acompañamiento que recibe y las interacciones que experimenta. Para que te sepas, todo esto impactará sus procesos físicos, sociales, emocionales y cognitivos.

A esos primeros tres años les siguen dos años de consolidación de aprendizajes, de formación de personalidad y de crecimiento físico. Generando así una transición de bebé a niño pequeño. En ese sentido, entre los 2 y los 5 años, también conocidos como los años preescolares, nuestros hijos se convierten en seres más independientes y empiezan a definir su individualidad.

Por esto, es importante que participemos activamente en su educación inicial y que hagamos todo lo que esté en nuestras manos para que alcancen su mayor potencial.

Algunos de los desarrollos que podemos ver en nuestros hijos durante esta etapa son:

Desarrollo físico, sensorial y motor

En estos años adquieren más fuerza, tiene mejor movilidad, ubicación espacial y entiende como manejar su cuerpo. Verás que también adquieren más motricidad y buscan ocuparse de todo por sí mismos. Por ejemplo, a los 2 años aprenderá a subir escaleras sin tu ayuda, a lanzar y recoger pelotas y a dibujar trazos básicos. Después, a los 5 años, se vestirá solito, disfrutará colorear, tratará de preparar sus comidas, irá al baño sin acompañamiento y será más consciente de su cuerpo. En resumen, un sinfín de actividades que te asombrarán.  Y claro, en estas edades los veremos estirarse, volverse más altos y delgados y adquirir rasgos físicos más distintivos.

Desarrollo cognitivo

Estos años representan los momentos más notables para nosotros los padres, pues los niños realizan grandes progresos en su capacidad de pensar, razonar y entender el mundo que los rodea. Seguramente te asombrarás al ver como tu chiquito aprende a contar, a reconocer los colores, a memorizar el abecedario, a identificar s imágenes y a usar un vocabulario más amplio.

Usualmente, a los 2 años, la mayoría de los niños pueden decir entre 500 y 1000 palabras y para los 5 años, ya sabrá miles más, tendrá conversaciones continuas e inventará y contará historias.

Desarrollo emocional y social

Este desarrollo ocurre en la medida en que aprenden a relacionarse con otras personas y a interactuar con su entorno. Poco a poco, los aprendizajes que realicen les van a permitir construir su identidad, autoestima y confianza.  En ese sentido, observarás a tu hijo tratando de establecer contacto con otras personas, buscando formas de comunicarse y de expresar lo que quiere y describiéndose a sí mismo en comparación con otros. Asimismo lo verás pasar por diferentes emociones mientras descubre lo que siente, entre otros comportamientos que le permiten presentarse ante el mundo e iniciar relaciones con los demás.

En mi opinión esta es una de las áreas en que más debemos esforzarnos, ya que nuestros hijos pasan por un proceso de aprender a conocer y distinguir sus emociones, como también a manejarlas y expresarlas adecuadamente. Muchas veces nos concentramos en el desarrollo cognitivo y olvidamos atender las necesidades emocionales de los chiquitos, pues creemos que las irán solucionando con el tiempo. Sin embargo, debemos iniciar desde una edad temprana y tenemos una gran responsabilidad de crear espacios seguros en los que ellos puedan expresarse y sentirse aceptados y entendidos.

Espero que esta información les sea útil y recuerden que es solo un referente para conocer lo que se puede esperar en esta etapa de crecimiento, pero cada niño es un mundo y crece y adquiere habilidades a su propio ritmo. Siempre debemos estar atentos a sus avances, bloqueos o retrocesos para apoyarlos o solicitar la asesoría de un experto.

ideas para potenciar el desarrollo durante la edad preescolar

Además de lo anterior puedes ayudar al desarrollo de tu hijo al

        • Crear y contar historias.
        • Jugar o realizar actividades físicas en grupo.
        • Repetir o memorizar nombres, palabras o imágenes que observan en su día a día.
        • Dibujar, pintar, hacer música, bailar u otras actividades artísticas que lo ayuden a expresarse y a liberar su potencial creativo.
        • Interactuar y hablar constantemente sobre sus deseos, sueños y emociones.
        • Leer variedad de libros que le generen curiosidad y potencien su razonamiento.
        • Invitarlo a jugar y a compartir con otros niños.

Hay que ser muy pacientes y entender que nuestros niños son unos exploradores, conociendo lugares, personas y cosas nuevas. Están aprendiendo a desenvolverse y a adaptarse.

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