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25 Ene

Advertencias vs. amenazas

Maria clara tres ninos

EDUCAR CON ADVERTENCIAS

A nosotros nos educaron con la idea de que los padres pueden inventar o implementar castigos para lograr que los niños se comporten como “deben”. Para nuestra generación era normal escuchar cosas como: “cómase las verduras o se lo lleva el coco” “Pórtese bien o arreglamos en la casa” y este tipo de amenazas que, aunque algunas veces lograban su objetivo, nos infundían miedo.

Si me pongo a pensar en esas situaciones y todas las veces que hice caso a mis papás, me doy cuenta que lo hacía por terror a la respuesta de ellos y no porque entendiera el objetivo de lo que pedían. Entonces con mis hijos he tratado de hablar diferente, de expresar las consecuencias de sus actos de una forma más tranquila y en lugar de usar a amenazas, uso advertencias.

¿Cuál es la diferencia?

Una amenaza va acompañada de una situación que nos pone en peligro o que representa algo negativo, mientras que una advertencia es un aviso o una alerta de lo que puede suceder.

Les pongo un ejemplo más claro:

Amenaza:

Si no te lavas los dientes, no te dejo ver televisión en todo el día.

Advertencia:

Vas a tener que lavarte los dientes en algún momento. Si no lo haces ahora, luego no tendrás tiempo para ver tele.

Con la advertencia logramos explicar a nuestro hijo que sus acciones tienen resultados y así se hacen conscientes del por qué deben actuar de cierta manera.

lUCIANO Y LORENZO PINTANDO 1

Realmente cambiar el chip en la forma de comunicarnos con los chiquitos nos cuesta trabajo, porque en nuestra cabeza escuchamos el lenguaje que usaban los papás y los abuelos y nos parece normal repetirlo. Por eso, es un esfuerzo cambiar las estructuras para educar a nuestros hijos de forma diferente. No crean que a mi se me da de forma natural, trabajo bastante en eso y cuando me doy cuenta que digo algo en forma de amenaza, trato de corregir la situación inmediatamente.

Me pasa bastante con el tema de la comida. Ustedes saben que hay temporadas en que tenemos que rogarles a nuestros hijos para que coman o prueben algo. Hace unas semanas me pasó con Matilde, no quería comer nada y terminé diciendo: “si no almuerzas, le digo a papá que no te vuelva a comprar helado”. Para ella, no comer helado es un castigo inmenso y me miró con ojos de espanto. Ahí me di cuenta que no había hablado bien y cambié las cosas diciéndole: “Mati, es muy importante que comas para que tengas energía para jugar y hacer lo que te gusta. Comamos juntas así terminas rápido”. Y créanme, esto cambia drásticamente la reacción de los niños.

Háganlo de a pocos y verán que esto reestructura la forma en que ustedes piensan y en que los niños se comunican entre ellos. Además, van a empezar a ver que sus chiquitos logran entender con más claridad el porqué de las cosas.

Más ejemplos de amenazas y advertencias

Amenaza:  “Sigue portándote así y verás lo que te espera”

Advertencia: “ Te recuerdo que ser grosero tiene graves consecuencias y le hace daño a las personas que te rodean”

Amenaza:  “Te voy a botar todos los colores si no tienes cuidado cuando pintas”

Advertencia: “ SI no tienes cuidado cuando pintas puedes rayar la mesa y entonces vamos a tener que guardar los colores”

Amenaza:  “O compartes o no te vuelvo a comprar nada”

Advertencia: “Tú sabes que en esta casa los juguetes son para compartir. Si no los compartes no vas a poder jugar con los demás”

Amenaza:  “Te vas dormir ya y si no, no te vuelvo a prestar a mi celular”

Advertencia: “La regla en esta casa es que tenemos tiempo para todo. Tienes que tener tiempo para dormir y así vas a tener tiempo para el ipad o el celular”

El truco no es asustarlos, es recordarles las consecuencias de lo que deciden hacer.

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